'El terminal de la 40'

Post de Angel Alberto Roys Mejía.

Actual Terminal de transporte de Riohacha, ubicada sobre la calle 15.


El anuncio del nuevo alcalde distrital de impulsar su gestión para construir una moderna Terminal Terrestre en la calle 40 no es una novedad, ha figurado en las agendas de casi todos los mandatarios anteriores e inclusive su reubicación estaba consignada en el Plan de Desarrollo Departamental 2012 - 2015.

Lo extraordinario es la ubicación propuesta para que se construya en la calle 40. En lenguaje figurado, proyectar el Terminal en este sector de la ciudad es como trasplantar el corazón con sus venas y arterias a la garganta. Adelantándose en el tiempo en el imaginario de una ciudad que ha triplicado su población en menos de una década supone pensar que la nueva terminal debiera anular el sistema de terminales satélites que hoy operan en la ciudad y que convocan a pasajeros con destinos diversos desde la zona rural de Riohacha hasta los que van al sur de La Guajira, Uribia, Manaure y Maicao.

Luego de 4 años de muchos anuncios y pocas realizaciones, la comunidad confiaba en una nueva administración enterada de las prioridades urbanas de la ciudad y comprometida con un plan de desarrollo serio y sin improvisaciones.


En el componente urbano del POT en cuanto a cobertura de necesidades de transporte estipula lo siguiente:
          “La nueva Terminal de Transporte Terrestre de Pasajeros (Interdepartamental e Intermunicipal) debe reubicarse hacia la periferia del casco urbano de la cabecera municipal de Riohacha, para lo cual el Plan de Ordenamiento Territorial propone la nueva localización en la vía salida a Valledupar, en el Macroproyecto Soluciones Integradas de Transporte de Riohacha, TRANSITAR, ubicado en la intersección de la Vía salida a Valledupar con la línea que une los puntos Nº. 9 y Nº. 10 del nuevo perímetro urbano. Allí también se localizarían las terminales de carga y, al menos, dos ó tres terminales urbanas.”
Posteriormente en el decreto No 078 del 29 de octubre de 2015 "Por el cual se adopta la revisión y ajuste del Plan de Ordenamiento Territorial del municipio de Riohacha..." En el subcapítulo I referido al terminal de transporte fija la siguiente decisión:

“Artículo 276. DESCRIPCIÓN GENERAL. Para Las obras de construcción del Terminal de Transporte, se contemplan dos (2) alternativas las cuales son: 1. La que se localizaría, sobre la intersección de la Avenida que conduce a la ciudad de Valledupar, frente al sitio donde se construiría la Villa Olímpica, que permite articular el transporte de pasajeros y carga hacia los diferentes sectores de la ciudad de manera equilibrada, aprovechando la futura construcción de la Avenida Circunvalar del Sur y superando los factores perturbadores que genera esta infraestructura al interior del casco urbano. Y 2. La que se localizaría en la vía salida de Riohacha a La ciudad de Santa Marta”…
El POT por su parte, es una herramienta de ley, un recurso técnico de alto nivel científico para organizar las ciudades y ayudar a pensar su desarrollo, pero además es el resultado del consenso y la concertación con gremios, academia y dirigentes. Volverselo a pasar por el forro como pasó con el aeropuerto, representa un retroceso para la capital.

La 40 es una arteria potencial de la ciudad y la promesa de convertirla en una moderna vía se ha venido aplazando sin misericordia. Hoy en verano es una trocha, pero cuando llueve las escorrentías que bajan de los barrios arriba vía al Dividivi en su camino a la Laguna del 15 de mayo se tropiezan con los altos andenes y pavimentos de urbanizaciones como La Esperanza y Comunitario entre otros que terminan inundando en su frontera al 31 de octubre y sus alrededores.

La calle 40 está dentro del casco urbano del Distrito de Riohacha.

Forzar una obra de la naturaleza del Terminal en la 40 impone decisiones previas de Urbanismo sensato como la canalización de aguas lluvias, vías de enlace directo con la salida a Valledupar y construir por fin la avenida de la 40 para que su proyección aporte un anillo vial que conecte con el ingreso desde Santa Marta entre otras inversiones urgentes para el distrito. Esto en la hipotética necedad de insistir en este proyecto retardatario y conflictivo para el crecimiento organizado de una capital intermedia como Riohacha.

La 40 es un hito de la movilidad de una ciudad que se expande a partir de ella en sectores populares y nuevos centros urbanos que han incorporado a través del mototaxismo y cooperativas de transporte propios sus necesidades de desplazamiento. Más de 40 mil personas que habitan estos sectores disponen hoy prácticamente de una sola avenida, aquella que se bifurca desde la virgencita y culmina en el barrio Dividivi.

El mejor mensaje para la comunidad que habita en la comuna 10 que se siente empoderada de la alcaldía por los gestos del alcalde en campaña y en su misma posesión, al compartir su logro con sus vecinos es sembrar calidad de vida y no matar todos los pájaros de un sólo tiro: la ambición de los acreedores con los que se tiene compromiso y la esperanza de la "mancha naranja".

El estreno del mandato para Gobierno y ciudadanos imprime unos afanes iniciales que exigen muestras de decisiones para entender que hubo un cambio y que existe voluntad de desarrollar un trabajo para asegurarle bienestar a sus conciudadanos. Hasta aquí todo bien y necesario. El problema comienza cuando las presiones de los compromisos adquiridos en campaña empiezan a madrugar con sus facturas obligando a los mandatarios a gobernar con la agenda de recuperar la inversión, dando la espalda a la confianza de la ciudadanía y al diseño de ciudad que no admite más aplazamientos.

Extraño por decir lo menos es que el proyecto de terminal cuyos diseños son propuestos por la firma Gercom S.A de propiedad de la familia Gerlein, socios históricos de los Char en el Atlántico,  no figura en el plan de Gobierno inscrito por el alcalde y en el que se embarcaron 34.356 riohacheros en las elecciones de octubre pasado. Hoy este proyecto que antecede al Plan de Desarrollo que aún no se formula es la primera bandera de esta administración que al amparo de los cambios institucionales por los que debe atravesar la ciudad camino a la distritalizaciön, mal le haría ser liderada sin coherencia urbanística y desde el interés o el capricho.

Articulo publicado ern la edicion de marzo de 2016 de la Revista Gacela