Está de moda

La desinformación.




Por Luis Mora Domínguez. 

La sociedad de consumo - que a la postre somos todos- ya no sólo compramos los productos personales y para el hogar dirigidos por lo que nos dicen en los medios de comunicación.

Ahora opinamos, conceptuamos y votamos, de acuerdo con el “paquete” publicitario, que paga para ser difundido. No estoy hablando de la pauta comercial.
Se trata de algo mucho más complejo que una simple propaganda sobre los beneficios de un producto.

Hace rato que por los medios de comunicación se venden ideas, la buena o mala imagen de una persona – casi siempre de la política – o el perfil de un gobierno.

Ya no solo decimos y decidimos que la marca de un carro o jabón es mejor que otra, inducidos por los medios, sino que también denigramos de cierto mandatario, que nos pintan como demonio en la tierra. Casos hay muchos, haga un esfuerzo mental y trate de recordar a varios mandatarios del medio oriente o de África, de Centro y de Sudamérica.

También tenemos el caso de ciertos líderes de la política mundial, del deporte, etc, etc. a quienes los medios de comunicación se han encargado de presentarnos con una imagen inmaculada… que en ocasiones el normal actuar de un ser humano, hace que ese ídolo se convierta en barro.

"DECISIONES …  todos cuentan"… como dice el tema de Rubén Blades.

El hombre se dio cuenta hace rato que, con una estrategia de marketing, a través de los medios de comunicación puede entrar a la psiquis de la mayoría de las personas e influenciarlas para que tomen DECISIONES.

Como resultado de esa manipulación hemos llegado a montar paquetes publicitarios de acuerdo a un interés, sin tener en cuenta lo dañino del producto. Lo importante es venderlo.

Es así como nacen las campañas de desinformación, que en los últimos tiempos logró el triunfo de NO, por la paz en Colombia.

Hay que preguntarse, en la campaña electoral que llevó a Donald Trump a la victoria en Estados Unidos, ¿fue verdad todo los que dijeron del próximo Presidente norteamericano?

Porque una cosa muy cierta, es que las encuestas publicadas en los medios de comunicación, donde siempre Hillary Clinton estaba a la cabeza, fueron mentirosas.

Como en el caso de la fabula del Pastorcito mentiroso, el problema amigo lector es que no sabemos cuándo un medio de comunicación dice la verdad, porque esta moda la  DESINFORMACIÓN.