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El terremoto en México: Van más de 225 muertos

El fuerte terremoto de magnitud 7,1 que sacudió este martes  Ciudad de México y causó al menos 225 muertos, según la cifra provisional ofrecida por el coordinador nacional de Protección Civil, Luis Felipe Puente en el último balance oficial, un saldo que podría aumentar dadas las altas probabilidades de que haya más personas atrapadas bajo los edificios derruidos.

Se produjeron muchas escenas de pánico justo cuando se cumplen 32 años del poderoso terremoto que dejó miles de muertes en la capital mexicana.

En la Ciudad de México, donde los muertos suman 94, hay 800 heridos y 39 edificios completamente caídos, informó el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera. De estas 800 personas lesionadas en la capital, 220 permanecen ingresadas en hospitales. Los equipos de rescate y los vecinos trabajan para encontrar y salvar a muchas personas que se temen se encuentran atrapadas bajo los escombros.

A esos 39 edificios dañados se suman 500 o 600 inmuebles que habrá que rev…

El baile del indio a los wayuu

Columna del médico Ulahy Beltrán López.

¡Les siguen ‘bailando el indio’!



En el lenguaje típico del barranquillero y del costeño caribe en general, la expresión ‘bailar el indio’ se utiliza cuando a un asunto se le empieza a dar vueltas y no se le da solución por parte del responsable a quien está interesado en dicho asunto. Y justamente eso parece ser lo que le está ocurriendo a la salud de la población wayuu de La Guajira, a la que le vienen ‘bailando el indio’ desde hace rato y parece le seguirán bailando.   
En diciembre de 2015 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) decidió solicitar al Estado colombiano la adopción de medidas cautelares a favor de niños, niñas y adolescentes de las comunidades de Uribia, Manaure, Riohacha y Maicao del pueblo wayuu, en el departamento de La Guajira, por el riesgo en el que se encontraba esta población de menores de edad ante la falta de acceso a agua potable y el estado de desnutrición, entre otros factores, con un nefasto antecedente: la muerte de 4.770 niños y niñas de esta población desde el año 1998 por dichas causas.
Justamente la semana anterior, el procurador general de la Nación, Fernando Carrillo, sostuvo que esa crisis humanitaria se mantiene porque los esfuerzos gubernamentales no han logrado los resultados deseados en materia de seguridad alimentaria, salud y acceso al agua potable con suficiencia y calidad, a tal punto que solicitó a la Corte Constitucional declarar el “estado de cosas inconstitucionales” ante la vulneración repetida y constante de los derechos fundamentales de la población wayuu.
El viernes pasado en Washington, durante el seguimiento por parte de la CIDH a la citada decisión de diciembre de 2015, se evidenció el incumplimiento del Estado en garantizar el acceso al agua potable, a la seguridad alimentaria y al acceso al sistema de salud a la población wayuu, pues desde que se dictaron dichas medidas hasta el presente casi un centenar de menores ha fallecido por desnutrición, a pesar de la obligación de detener dicha mortalidad.
Lo único relevante que se pudo mostrar por el vocero de la Cancillería que defendió en Washington al ejecutivo colombiano fue la construcción de pozos profundos para poder abastecer de agua a las comunidades que se encuentran más alejadas de las áreas urbanas de ese departamento. Sin embargo, se ha informado que el sábado 25 de marzo serán anunciados los planes para poner fin a la crisis de La Guajira en la reunión que sostendrá el Gobierno Nacional con la Asociación de Autoridades Tradicionales Indígenas Wayuu Shipia.
Mientras no se adopten medidas efectivas de alto impacto, continuará el ‘baile del indio’ a los wayuu. Aunque parece que ese mortal baile de desprotección a la salud y a la vida se lo está haciendo el Gobierno a todas las poblaciones indígenas del país, casos recientes como la muerte de 11 miembros de la comunidad kogui de la Sierra Nevada de Santa Marta por influenza asociada a la desnutrición en las primeras semanas de marzo así lo demuestra.
¡Que paren ya el ‘baile del indio’ con la salud de los indígenas colombianos!
Ñapa: A los jiwy, los nukak, comunidades nómadas que habitan los territorios del Guaviare y el Meta, también les están ‘bailando el indio’: están padeciendo graves problemas de salud que los están minando en el tamaño de su población de manera importante. 
ubeltran@hotmail.com     
@ulahybelpez