ANOCHE SOÑÉ CONTIGO


Por Luis Mora Domínguez.

Gracias a Dios no fue una pesadilla, ¿Te cuento?

Bueno, soñé que estaba en la calle primera de Riohacha y me sentía perdido porque no era la calle primera que todos conocemos, era una avenida de ocho carriles y que se perdía en la distancia al mirar al oriente o al occidente, era muy larga y demasiado ancha la calle primera.

Tomé un taxi para ir a casa, le pregunté al taxista: Primo, ¿a dónde va a dar esta avenida?
El conductor me quedó mirando como bicho raro, Eche primo ¿Usted por donde andaba, cuanto tiempo tenía sin venir a Riohacha?, la calle primera ahora va a dar más allá de Puente Bomba, la prolongación y ampliación ya tiene varios años.

Me quedé callado y más confundido de lo que estaba al comienzo.

¿Pa dónde vamos primo? Preguntó el taxista. Por la cárcel, calle 9ª con 15, por donde el alemán. Respondí.

Ñerdaa primo, usted anda más perdió que el hijo de Limber, la cárcel la quitaron de ahí hace más de dos años.

Le di la dirección de mi casa y al llegar, está menos mal que no había cambiado. Saludé a mi gente que jugaban cartas en la puerta y luego me dirigí al conductor: ¿Maestro cuanto me cobra por darme un paseo de una hora por Riohacha?

Hicimos el arreglo económico y arrancamos. Paséeme por esa primera que dice usted que llega más allá de Puente bomba, lléveme a la nueva cárcel, le dije al señor que conducía el automóvil.

No podía creer lo que estaba viendo, avenidas y más avenidas, todas arborizadas y de cuatro y seis carriles, muchos centros comerciales, semaforización, señalización, calles limpias y sin tanto hueco...

De ñapa el taxista me iba contando que habían acabado con los dos mercados tradicionales de la ciudad y que ahora había uno gigante y de dos pisos a la salida para Camarones, que había una variante sobre la cual estaba la nueva terminal de transportes de Riohacha.

Yo no podía creer lo que el hombre me contaba. Perplejo le dije: Primo lléveme por todos esos sitios, no importa cuánto le tenga que pagar.

El recorrido fue súper rápido, vi todas esas obras como si fuera en una nave a la velocidad de la luz, yo estaba maravillado con el progreso de Riohacha.

De pronto todo se puso muy oscuro, traté de abrir los ojos… Alguien grito: NOJODA OTRA VEZ SE FUE LA LUZ. Allí desperté y me di cuenta que había soñado contigo Riohacha.