Cancillería: "Llegó segundo avión con repatriados de Puerto Rico"



Bogotá. (sep. 28/17).  A esta hora se encuentra en Puerto Rico el avión de la Fuerza Aérea Colombiana en el que viajaron seis funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores, para traer de regreso al segundo grupo de colombianos afectados tras el huracán María.

Esta operación es posible gracias al trabajo conjunto entre la Cancillería, el Ministerio de Defensa y la Fuerza Aérea Colombiana.

Este 28 de septiembre llegaron a Colombia 184 connacionales, que integraron el primer grupo repatriado por el Gobierno Nacional desde Puerto Rico.

La Directora de Asuntos Consulares de la Cancillería, Embajadora Luz Stella Jara, explicó que de los 184 que llegaron, 66 se quedaron en Barranquilla. “Un grupo grande de estudiantes colombianos que estaban en la Universidad en Mayagüez, con un convenio que tienen con la Universidad del Norte”, y 118 llegaron a Bogotá. No hay ningún reporte de que llegara alguno enfermo o herido”.

En el primer grupo llegaron colombianos de Bogotá, Cali, Medellín, Bucaramanga, Ibagué, Popayán, Ipiales, Pasto, Armenia, Villavicencio, Paipa y Pereira.

La Embajadora Jara explicó: “No vamos a dejar a ningún colombiano en Puerto Rico. Nuestro equipo sigue atendiendo solicitudes, con muchas dificultades por las comunicaciones, pero seguimos recibiendo solicitudes, seguimos contactando a los que no hemos podido contactar, seguimos trabajando 24 horas al día”.

Algunos afectados narran su experiencia

Según relata Víctor Uribe, quien lleva 13 años viviendo en Puerto Rico y se dirige a Bucaramanga, “El paso del huracán una cosa es decirlo y otra cosa es vivirlo, es una cosa impresionante. La casa de nosotros es de cemento y parecía que se fuera a caer (…) uno no se imagina la magnitud de este huracán. Uno dice ‘preparémonos para una semana, que después todo se compone’, pero no, Puerto Rico no se ha levantado y van a pasar meses para que se levante”.

“A las 7:00 de la mañana escuchamos a la Cónsul, teníamos un radio de batería pequeñito y nos miramos y dijimos ‘mira, vámonos’ (…) y arrancamos para el aeropuerto porque es que no hay comunicaciones, allá nosotros no nos hemos comunicado con muchos amigos, no sabemos cuál es la situación de ellos”.

“Esa señora (la Cónsul) es un ángel, apenas vimos la noticia nos fuimos para el aeropuerto y ahí vimos todo el trabajo de ella, corriendo de un lado para el otro, hablando con las personas, con los federales; mucha actitud y mucha fortaleza de esa señora para hacer lo que hizo hoy con nosotros y entiendo que mañana con otros compatriotas que van a venir”.


Diana Esperanza Betancourt Toro, quien estudiaba en la universidad de Puerto y viaja para Medellín,

“Yo creo que yo me quedo corta con las palabras, creo que ustedes saben más que nosotros, porque nosotros estábamos allí incomunicados, de hecho, nosotros apenas hace poco tuvimos señal para yo poder comunicarme con mi familia (…) Puerto Rico ahora es una selva de cemento, es concreto lo que quedó arriba, lo demás, devastado, no tenemos vegetación, muchas otras cosas, pero tenemos también gente pujante llena de esperanza que allí queda y yo vine a Colombia obviamente a estar con los míos, pero también a buscar ayuda humanitaria para allí”.

“Yo fui a la Universidad, yo trabajo y estudio allí, mi jefe me dijo que existía un vuelo que venía para Puerto Rico repatriando estudiantes o cualquier otra persona obviamente de nacionalidad colombiana. Lo dialogué con mi esposo porque al otro día el huracán yo ya no tenía trabajo ni estudio, así que vinimos para acá porque la prioridad para mí en este momento es mi hija, Celeste, de ocho años de edad, es una menor. Y no es lo mismo que tú siendo una persona adulta no tengas agua, no tengas luz y que no puedas acceder a los alimentos a que una persona menor dependa de ti”.

Caterina Cuéllar, de Bogotá, quien estaba de turista, aseguró que “Es bastante doloroso, para nosotros digamos que fue duro, pero sabemos que fueron solamente unos días, en cambio para la gente de allá es bastante doloroso, les quedó destruido el país”.

“Nos llamaron anoche. Algún conocido supo del vuelo, nosotros no teníamos ni idea y llamamos a la Cancillería, pero la verdad no creíamos porque es impresionante esto, y nos dijeron que a las 7:00 de la mañana y a las 5:00 ya estábamos en el aeropuerto (…) Estoy feliz, estoy feliz, agradecida. Yo soñaba con estar en mi casa y ahora no lo puedo creer, de verdad estoy feliz”.

Sebastián Ocampo, realizaba una maestría en la Universidad de Puerto Rico desde el 3 de septiembre y viaja para Ibagué, destacó que  solo tiene “palabras de agradecimiento para el Ministerio de Relaciones Exteriores, para la Cónsul Mónica, para su asistente, la verdad que el calor humano que brindaron en el refugio en el que yo me encontraba fue un apoyo incondicional, yo veía el trabajo que se estaba haciendo y la verdad que no es fácil andar en una ciudad, con un poco de gasolina, donde la gasolina escasea, donde tú andas porque el carro es oficial, donde las llamadas se caen todo el tiempo y la presión de las personas es ‘no me atienden’, pero sí te atienden; pero sabes qué es dos mujeres andando San Juan buscando en los refugios a colombianos. Y la verdad es que sí me di cuenta de la labor tan grande que estaban haciendo todos y la comunicación de la Cancillería para confirmar el vuelo. Ahora me siento en casa, con el calor de familia, la atención que nos hacen con el recibimiento, la verdad que se siente uno bien”.

Patricia García, quien estaba de vacaciones, calificó la gestión de la Cancillería como “Absolutamente fabuloso. La Cónsul nos estuvo comunicando, nos ayudó. Nosotros hasta el día de hoy tratamos de irnos en aerolínea comercial para dejar espacio a gente que pudiera irse (…) Si no es por la Cancillería y la FAC no lo hubiéramos logrado”.