Tola y Maruja buscan extranjero para presidir la Corte Suprema


Honorables fisgonas,

Soy un abogado de los de antaño, cuando el derecho sí tenía relación con la ética, y ando en shock con las noticias de la Corte Suprema de Justicia, que es el dios de la rama penal, su última instancia, en la que todos tenemos que creer... ¿No les parece, sabias chismosas, que es hora de tener magistrados extranjeros?

Atentamente,

Leguleyo Tinterillo

 Querido cagatintas,

Por su letra vemos que confunde hipérbole con hipérbaton. Precisamente el gobierno nacional nos comisionó a Tola y yo pa que le ofreciéramos al profesor Pékerman la presidencia de la Corte Suprema.

Tal como se hizo con la seleción de fúrbol, la medida busca evitar las roscas y las envidias y tener en ese alto tribunal a una persona imparcial. Nosotras propusimos a Beckenbauer, que por no hablar español daría más briega sobornar.

El profesor Pékerman nos agradeció muy conmovido el honor pero manifestó desconocer las leyes colombianas, y nosotras le dijimos: haga de cuenta las argentinas, pero más baratas.

La idea, profe, es que sumercé reciba el título honoris causa en abogacía de la Corporación Universitaria Ricaurte Bustos Malo, que ya está debidamente negociao con el retor, el prestigioso jurisconsulto dotor Tarquino Chanchullo.

Le vamos hacer una reingeniería a la Corte que incluye un cambio de nombre (Bolsa Suprema de Justicia), un rediseño de la toga con rayas blancas y negras, y una tabla de tarifas que cobre el soborno a según el estrato del acusao.

Este sería el nuevo portafolio de servicios de la Bolsa: Engavetada de espediente, Vencimiento de términos, Embolatada de prontuario, Refundida de sumario, Traspapelada de proceso, Apolillamiento de folios, Incendio de carpeta...

Con la venta de fallos, la Justicia mata dos pájaros de un tiro: enriquece a los jueces pa que no tengan necesidá de vendese, y descongestiona la guandoca, evitando que caigan allá congresistas que podrían desestabilizar la cárcel.

A propósito, estuvimos en La Picota visitando al magistrao Ricaurte y lo encontramos de buen semblante, muy propositivo y lleno de planes: va a montar un consultorio jurídico con Gustavo Moreno y darán talleres de entrenamiento pa testigos falsos.

La verdá, no me he aburrido ni un segundo —nos confesó Ricaurte—, ocupado preparando el recibimiento de mis colegas Bustos, Malo y Pretel. Y me postularé pa cacique del patio, pa lo cual cuento con el apoyo de Musa y Ñoño, grandes electores.

Le preguntamos si no le daba cosa ser el primer expresidente de una Corte que caía a la cana y nos dijo que por supuesto, que es una responsabilidá mayor y que espera no ser inferior a este reto.

¿Qué consejo les daría a los estudiantes de derecho?, le preguntó Tola. No me gusta dar consejos —contestó, rascándose su barbita de rábula—... No gratis. Pero les diría que con perseverancia y buenos padrinos pueden llegar lejos (aunque La Picota no nos pareció tan lejos).

Pero volviendo al profe Pékerman, nos dijo que gracias, que no le interesaba, que no quería que la esposa del senador Ramos lo fotografiara dormido en un avión y se negara a viajar “revuelta con un magistrao”.

Tus tías que te quieren,

Tola y Maruja

 Posdata: no deja de ser una ironía que el martillo que los jueces usan pa ditar sentencia sea el mismo de las subastas.

Ñapa: no falta sino que al paro de Avianca se sumen los pilotos automáticos.

Payola: “El nuevo libro Tola y Maruja sin agüeros está muy divertido, gocé como un enano”: Toulouse Lautrec.