La Guajira no tiene emboque.

"La población votante de La Guajira parece hipnotizada, sólo ve el brillo del piso de su casa y es invidente ante la mediocridad de un departamento, donde pulula el hambre, la desnutrición, la mala educación, la pésima atención facultativa en los hospitales y donde hace muchos, muchísimos años no se hace una obra de envergadura, que haga sentir orgulloso al pueblo guajiro"
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Con una oleada de funcionarios subjudice: Unos presos y otros investigados, La Guajira se presenta ante el concierto nacional como una tierra sin futuro, como un barco a la deriva abandonado por la tripulación y por sus pasajeros.

Con una población dividida en dos: los seguidores de grupos y partidos políticos y los indiferentes, todo indica que estamos llamados a seguir repitiendo los errores del pasado.

La polarización de aquellos que siguen ciegamente a “líderes políticos” hace prever que seguirá la guerra por el poder, por el fortín burocrático y por el manejo del erario público.

La población votante de La Guajira parece hipnotizada, sólo ve el brillo del piso de su casa y es invidente ante la mediocridad de un departamento, donde pulula el hambre, la desnutrición, la mala educación, la pésima atención facultativa en los hospitales y donde hace muchos, muchísimos años no se hace una obra de envergadura, que haga sentir orgulloso al pueblo guajiro.

Creemos que ante el estado subjudice de los últimos gobernadores, Juan Manuel Santos se la jugó políticamente con Weildler Guerra Curvelo, quien al menos hasta ahora no ha tenido problemas con la justicia.

Pero a “JUAMPA”, se le olvidó que en La Guajira el gobierno es el primer empleador y que los sectores que no tienen el control de la administración departamental, reclaman airadamente, pelean a capa y espada el poder de la burocracia, porque de eso viven y están acostumbrados a vivir bien.

De allí nacen los reclamos hasta justos de entregarle el poder administrativo de la gobernación de La Guajira, a quienes hicieron el gasto económico y trabajaron la campaña del hoy preso, más no condenado Wilmer González Brito.

De todas maneras, con Weildler Guerra se alejó un tanto el fantasma de la corrupción y regresó la institucionalidad, así los amigos de González Brito pidan a grito, que se cumpla la norma constitucional de escoger terna de los partidos que lo llevaron al palacio de la Marina, para escoger al gobernador y luego pasar si la situación lo amerita, a unas elecciones atípicas.

El último palo en la rueda contra la administración Weildler Guerra Curvelo, es el embargo a las cuentas de la gobernación, la cual tiene una deuda que pasa de la mayoría de edad, es una deuda que han venido capeando todos los gobernadores con la Universidad de La Guajira.

Ahora mismo Weildler tiene las manos atadas, lo cual me hace recordar al mero macho mexicano de las películas de antaño, cuando la dama amaba a otro hombre: Si no eres para mí, no serás para nadie, PUN PUN dos disparos y la mataba.

Definitivamente, mientras tengamos la dirigencia y el pueblo que tenemos, nuestro departamento es un barco que lentamente se va a pique, porque a la vista, La Guajira no tiene emboque.