Del Seráfico a San Francisco

Gonzalo Francisco Araujo Daza.
Por: El Seráfico*

Mucha agua ha pasado debajo del puente del rio Mocho, desde aquella mañana en que me llevaron por primera vez a la iglesia a conocer a San Francisco de Así, un cuatro de octubre de hace bastante tiempo, la verdad que lo que más recuerdo con miedo es la pólvora, los buscapiés, la vaca loca, los mismos castillos, las cuerdas que estallan y la última más duro, los cohetes unos de colores y estrellas y otro de ruido estruendoso, que dejó a más de uno con la mano incompleta de dedos, era prendido con un cigarrillo para estallar varios metros en ese cielo gris que se da en octubre, por las nubes cargadas de agua, esperando la procesión de San Franco, que salvo algunos pelos alérgicos a la humedad, es para la mayoría una señal del patrono que se hace presente, caminando con más fe, donde además más de uno luce en su procesión su tradicional vestido color café, por alguna promesa o por simple devoción, hasta el cantante Jorge Oñate, cual pacifico entonaó  de antaño que da vivas al “Seráfico” en uno de tantos saludos en sus discos, lo evoca con emoción: “San Francisco de Así, protégeme de las alimañas…”

Por los años ochenta alguien de la comunidad regaló una imagen más nueva de San Francisco, con vestido más deslumbrante, un aspecto más juvenil, reluciente y vigoroso, que vino a remplazar a la vieja imagen del Patrón de La Paz, esto no fue bien visto por todos, ya que algunos seguían fielmente a la imagen vieja, miraban con recelo y hasta se escuchaba decir que ese San Francisco Nuevo, no despertaba la misma devoción y hasta algunos más maliciosos le veían una cara de farsante, como algo que se da por cierto sin saber la gente por qué, algunos se resintieron a tal, que solo salían en la procesión de 11 de Octubre o la octava dónde sacan al San Francisco el Viejo, que era para otros más rancios el propio Seráfico, más noble, puro y milagroso. Recuerdo a un niño curioso preguntarle a su Papá, viéndolo rezar y colgarle una medallita a San Francisco el viejo, refiriéndose al San Francisco Nuevo, se persigna y le dice en un lenguaje pacifico nato: .

Aparte de eso, cada Cuatro de Octubre, personalmente siento cierta magia tanto en la misa como en su procesión, algo de mi niñez quedó ahí para siempre, es más cuando estudiaba medicina y no podía ir a La Paz, desde bien temprano repasaba los otros cuatros de octubres y hasta en un examen al lado de la fecha, escribía San Francisco de Así, ya cuando supe lo de los dos San Francisco, obviamente seguí con el viejo en su lenguaje original pacífico “el Seraficooo”, es mas en muchas ocasiones que he necesitado un seudónimo, no he dudado en tomar prestado el del “Seráfico”.

Este Cuatro y once de octubre ahí estaré en la misa y la procesión de La Paz, Cesar, rezándole al Seráfico y dándole buenos consejos a San Francisco el nuevo, con quien hace muchos años hice las paces, para ver si por fin logra convencer a los que aún lo miran con recelo.

*Gonzalo Francisco Araujo Daza.

Pd: Olvidaba mencionar que fui premiado en mi segundo nombre, gracias al Seráfico…
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