Mi amiga "Lucy" Brugés

 Por Hernán Baquero Bracho.

Luz Estela Brugés QEPD.
Hernán Baquero B.

El domingo 14 de octubre, fue una fecha triste y de congoja para el suscrito, para el pueblo fonsequero, para los que conformamos aquel inolvidable grupo cívico “Vanguardia Juvenil por La Paz Guajira” a finales de la década de los setenta en la ciudad de Barranquilla, ese día el corazón le falló de manera fulminante a mi amiga Luz Estela Brugés González, conocida cariñosamente como “Lucy” Brugés en sus inicios de los sesenta y uno cumplidos. Que tristeza y que dolor me embarga su partida tan tempranera.

“Lucy” Brugés fue una de las grandes ejecutivas que tuvo La Guajira en el orden regional. Abogada de la Universidad Libre, inteligente, con sentido de pertenencia por su tierra, demostrado con hechos, mujer guajira que representaba con decoro a la península, transparente en todas sus actuaciones, sin mácula, con un verbo que lo atizaba cuando había que defender a La Guajira. Mujer emprendedora, de un carisma sin igual, amiga incondicional, hija irremplazable para sus padres Ramiro y Vitala. Ellos y su hijo eran el mayor tesoro de su corazón bueno, sencillo y noble.

“Lucy” Brugés deja un vacío en su natal Fonseca. El lunes 15 de octubre, recibo la llamada de mi amigo, el médico José Jaime Marulanda Brito, quien fuera también parte fundamental de Vanguardia Juvenil por La Paz Guajira, para que asistiera a las exequias de nuestra amiga. Le quedé mal por compromisos ya adquiridos, pero mi alma viajó hasta Fonseca a darle el adiós definitivo. Me imagino que allá estaban presentes la mayoría de nuestro inolvidable grupo: Álvaro Cuello Blanchar, Herlinda Gómez Mejía, María Cristina González, Jaqueline Marulanda Solano, Griselda Guerra, José Morillo Orozco, Efraín y Fernando Orozco Ferreira, Eder Negrete, Maritza y Esperanza León, José Zarate, Falbino Rincones, Pedro Mejía, María Cecilia Mejía, “Chicho” Barros, por supuesto José Jaime y “Rafa” Marulanda, mi compadre Rafael Augusto Daza Amaya que no pudo estar por encontrarse en Bucaramanga, entre otros.

“Lucy” Brugés dejó huellas con su impronta personal. En Aicozona fue su Directora Ejecutiva, cargo que desempeñó con lujo de competencia en Barranquilla. Era muy apreciada por el Comité Intergremial de esa misma ciudad y de personajes guajiros que residían en la arenosa. Mi amiga “Lucy” era muy cariñosa, siempre que se encontraba conmigo me expresaba “Brachura” como estás y como siempre con su sonrisa a flor de piel para un encuentro furtivo. La última vez que la vi fue en la campaña al Senado de Jaime Luis Lacauture Peñaloza, en su tierra y de entrada un abrazo grande con mí siempre amiga cívica y gremial que hizo historia en la ciudad de Barranquilla.

“Lucy” Brugés era un manantial de ternura y de encanto. Tuvo muchos tropiezos, el primero fue la muerte de su papá Ramiro Brugés. Le dolió mucho la partida de su padre y de su amigo, luego la partida de su madre Vitala González de Brugés, su otro amor. Tropiezos que le dieron una gran enseñanza para continuar luchando la vida, por su hijo, que también será un brillante abogado como su madre. Gozaba del cariño y del aprecio de los fonsequeros, donde vivió sus últimos años con ese mismo querer y con ese mismo sentido de pertenencia que mostró cuando se convirtió en una de las grandes líderes guajiras en la ciudad de Barranquilla.

Mi amiga “Lucy” Brugés, descansa en paz y así como vivió su vida terrenal, con alegría, con servicio al prójimo, con nobleza y señorío, así la recibe nuestro Señor Jesucristo con esa misma alegría que contagiará a otros terrenales que se han ido, allá de seguro se encontrará con sus padres y con amigos que tuvo acá en la tierra. Allá no hay dolor, solo paz y tranquilidad celestial.